Muchas gracias Cris. Y sítotalmente. Al final, estamos tan pendientes de conseguir algo que a veces se nos olvida simplemente escuchar a la persona que tenemos delante. Me ha hecho mucha ilusión tu comentario.
Marta, me encantó cómo con tu experiencia conectaste de verdad con esta persona, había una decisión enorme de por medio, y no solo por el precio, ya lo dijiste, era la forma de vivir de sus sueños. Y fuiste directo al corazón de lo que ese cliente buscaba: un hogar y tranquilidad. Tu enfoque lo cambió todo.
Gracias por recordarme que a veces lo más poderoso es dejar de empujar y simplemente acompañar a las personas a ver sus propias vidas reflejadas en lo que ofrecemos. Y tu honestidad con lo del jardín y con las otras personas interesadas, sin dramas ni presión, generó la confianza que inclinó la balanza hacia esa decisión.
Me recordaste dos anécdotas: la primera, mi mamá en un tiempo trabajó como vendedora inmobiliaria. Recuerdo su emoción cuando vendía una casa, algunas veces la acompañé a mostrar alguna casa, la recuerdo primero limpiando un poco si sentía que le hacía falta, y después hablando con tanta pasión como si ella hubiera hecho la casa, o como si cada habitación fuera una galería del museo en el que trabajó muchos años antes de casarse.
La segunda, la vendedora a la que le compramos nuestra casa hizo lo contrario que tú: nos dijo que había otro comprador interesado que ya tenía el dinero en efectivo y que si no nos decidíamos ya, mejor le daba la casa a ellos... y el marido picó el anzuelo. Luego de firmar, nos enteramos de que el vendedor no era el verdadero dueño y tuvimos un tema legal que tardó varios meses en resolverse. Por lo menos eso nos consiguió una buena rebaja que los abogados negociaron para poder cerrar el tema, pero a costa de peleas y noches de insomnio.
Gracias por compartir tu experiencia que me devuelve la fe en la humanidad. Hoy me llevo esa idea de enfocarme más en el significado que en el producto. Y claro, en la honestidad y la confianza al ofrecer un producto.
Gran historia. Me recordó mucho a un comercial de Apple donde anunciaban un iPad, pero el primer foco era un lápiz y hacían un recuento sobre todas las personas que lo usaban. Vender sin vender: https://youtu.be/Pamp80fTxa4?si=my24kpkByUZx24Ic
Me ha gustado mucho la comparación. Al final, las mejores ventas suelen ocurrir cuando la atención deja de estar en lo que vendes y pasa a estar en la persona que tienes delante. Gracias por compartir el anuncio.
Asi es. Detrás de una compra de vivienda casi siempre hay una necesidad de seguridad, un proyecto de vida o una emoción. Por eso entender el "por qué" suele ser mucho más importante que quedarse solo en los números.
Esto resume perfectamente por qué "vender no es lo mismo que cobrar": entender lo que el cliente busca de verdad. Justo de eso hablo en El café del emprendedor. Te invito a suscribirte, es gratis.
Y yo creo que esto es extrapolable a muchas otras cosas en la vida.
¡Enhorabuena por el post Marta!
Las preguntas adecuadas, la complicidad y tu honestidad demuestran que todavía hay mucha gente buena que quiere hacer las cosas bien.
Muchas gracias Cris. Y sítotalmente. Al final, estamos tan pendientes de conseguir algo que a veces se nos olvida simplemente escuchar a la persona que tenemos delante. Me ha hecho mucha ilusión tu comentario.
Marta, me encantó cómo con tu experiencia conectaste de verdad con esta persona, había una decisión enorme de por medio, y no solo por el precio, ya lo dijiste, era la forma de vivir de sus sueños. Y fuiste directo al corazón de lo que ese cliente buscaba: un hogar y tranquilidad. Tu enfoque lo cambió todo.
Gracias por recordarme que a veces lo más poderoso es dejar de empujar y simplemente acompañar a las personas a ver sus propias vidas reflejadas en lo que ofrecemos. Y tu honestidad con lo del jardín y con las otras personas interesadas, sin dramas ni presión, generó la confianza que inclinó la balanza hacia esa decisión.
Me recordaste dos anécdotas: la primera, mi mamá en un tiempo trabajó como vendedora inmobiliaria. Recuerdo su emoción cuando vendía una casa, algunas veces la acompañé a mostrar alguna casa, la recuerdo primero limpiando un poco si sentía que le hacía falta, y después hablando con tanta pasión como si ella hubiera hecho la casa, o como si cada habitación fuera una galería del museo en el que trabajó muchos años antes de casarse.
La segunda, la vendedora a la que le compramos nuestra casa hizo lo contrario que tú: nos dijo que había otro comprador interesado que ya tenía el dinero en efectivo y que si no nos decidíamos ya, mejor le daba la casa a ellos... y el marido picó el anzuelo. Luego de firmar, nos enteramos de que el vendedor no era el verdadero dueño y tuvimos un tema legal que tardó varios meses en resolverse. Por lo menos eso nos consiguió una buena rebaja que los abogados negociaron para poder cerrar el tema, pero a costa de peleas y noches de insomnio.
Gracias por compartir tu experiencia que me devuelve la fe en la humanidad. Hoy me llevo esa idea de enfocarme más en el significado que en el producto. Y claro, en la honestidad y la confianza al ofrecer un producto.
Un abrazo de unicornia.
Qué comentario tan bonito. Muchas gracias por compartir también tus dos historias.
La de tu madre me ha emocionado especialmente. Se nota que no enseñaba casas, sino que ayudaba a las personas a imaginar una vida dentro de ellas.
Y la segunda demuestra el precio que a veces tiene vender desde la presión, en lugar de hacerlo desde la confianza.
Me alegra muchísimo que el artículo te haya transmitido esa idea. Un abrazo de vuelta.
Gran historia. Me recordó mucho a un comercial de Apple donde anunciaban un iPad, pero el primer foco era un lápiz y hacían un recuento sobre todas las personas que lo usaban. Vender sin vender: https://youtu.be/Pamp80fTxa4?si=my24kpkByUZx24Ic
Me ha gustado mucho la comparación. Al final, las mejores ventas suelen ocurrir cuando la atención deja de estar en lo que vendes y pasa a estar en la persona que tienes delante. Gracias por compartir el anuncio.
Con mucho gusto. Gracias por el artículo.
Las compras de vivienda nunca son operaciones 100% financieras... (aunque se puedan camuflar)
Asi es. Detrás de una compra de vivienda casi siempre hay una necesidad de seguridad, un proyecto de vida o una emoción. Por eso entender el "por qué" suele ser mucho más importante que quedarse solo en los números.
Esto resume perfectamente por qué "vender no es lo mismo que cobrar": entender lo que el cliente busca de verdad. Justo de eso hablo en El café del emprendedor. Te invito a suscribirte, es gratis.