Lo que he aprendido después de cerca de 5 años escribiendo un email diario
El primer truco que voy a darte:
Siempre elijo el asunto después de haber escrito el correo. Lo primero que me viene a la cabeza es lo que termina quedándose.
Por eso estás acostumbrado a leer por aquí cosas locas del estilo "Jefe de la Mafia substackera convoca a obsesos del crecimiento a reunirse entre ellos para conspirar en directo" cuando lanzo un MafiaMind.
O "Llamado de Emergencia Baby" cuando escribo sobre un podcast que tuve hace un tiempo, pero resulta que suena esa frase en una canción justo cuando estoy con el asunto, y eso es lo que subo.
Ese post (el del Llamado de Emergencia) es uno de los más abiertos, likeados, compartidos y útiles de todos los que he lanzado en Substack desde 2024 hasta hoy.
Demuestra que lo del título no es tan importante.
Ahora no tengo conexión y no puedo mirarlo, pero creo que voy por los 1.200 posts en Substack, o por ahí.
Así que esa es la primera idea:
Los asuntos los escribo después, sin pensar mucho y dejo que la pedrada del momento tome el control y "escriba por mí". Hoy ha sido una excepción, porque me dio por escribir el asunto primero y voy a desarrollar desde ahí.
Tampoco es que tenga la intención de escribir un post en plan "mejores prácticas para newsletters diarias en 2026" porque no creo en las técnicas de moda en marketing (ni en ninguna otra cosa), sino en las bases y principios del marketing (y de todo lo demás) que siempre funcionan.
Si alguna vez me ves poner algún asunto como lo de las comillas de arriba, es porque 1) es lo que me dijo mi cabeza en ese momento (leer arriba), 2) quiero crear algo de contraste con el resto de asuntos de los últimos días (lo repetitivo aburre, incluso aunque sea bueno), 3) no quise pensar.
Lo que estoy haciendo es un poco lo de siempre:
Improvisar a ver qué sale.
Con la diferencia de que esta vez lo hago volando hacia Bogotá desde Cartagena de Indias, Colombia. Estaré un mesito por aquí.
Lo de la improvisación es curioso:
Cuanto más me dejo fluir, mejor me salen las cosas.
No signifca que cada vez que hago alguna flipada impulsiva salga bien, pero me parece que mi newsletter (y mi negocio) han llegado a ser lo que son gracias a tres fuerzas principales.
La primera, la Constancia.
La segunda, la Improvisación.
Y la tercera es la Esperanza.
Allá por 2022, cuando esta newsletter tenía unos 6 meses, escribí uno de los mejores emails que he escrito jamás. Se llamaba "Sobre la Esperanza". No puedo buscártelo ahora por lo que te digo de estar volando y no tener Internet. Pero si eres de los die-hard-fans que quedan por aquí de entonces, puede que incluso te suene.
Lo escribí en un pueblo de Tailandia llamado Ayutaya, o algo así (no puedo confirmarlo ahora), que es donde está el famoso "Puente sobre el río Kwait" (tampoco puedo confirmar si se escribe así).
Y recuerdo que conté que fue siguiendo esa Esperanza como conseguí dejar mi empleo como ejecutivo, empezar a intentar vivir de esa newsletter y marcharme durante un año a vivir dando vueltas por Asia.
En aquel momento no sabía que 2.5 meses después de aquel email volvería a España.
Nueve meses antes de lo previsto.
No estaba preparado para lo que había proyectado para mi "emprendimiento asiático en remoto". Recuerdo que aquello lo viví como uno de los mayores fracasos de mi vida adulta.
Claro,
Tampoco sabía que un año y poco después tomaría tantas y tan malas decisiones de negocio que me vería sin un euro en la cuenta, dejando mi piso, vendiendo casi todo lo que tenía y cerrando todos los servicios que había montado hasta entonces.
Pero no llores por mí, Colombia.
Al final todo eso fue lo que se suele decir:
Un aprendizaje.
Por salir un poco del drama, que para mí ya no lo es (al contrario, suelo utilizar esa historia como intro en mis talleres), te resumo lo que te decía.
Los tres motores por los que he seguido escribiendo cuando la mayoría a mi alrededor se rendían:
Constancia, Improvisación, Esperanza.
Sin lo primero, no llegas ni al primer mes.
Nunca me considerado alguien constante, o perseverante. Pero a base de emprender y no dejarlo, mi entorno personal primero, y luego el profesional, empezaron a verme como "alguien que sigue adelante".
Un truco práctico, por si te sirve ya que te estás tragando este tochazo, es que, ahora mismo, cuando se me ocurre lanzar algo que requiera continuidad, me pregunto lo siguiente:
"¿Podría mantener esto, con esta frecuencia que he elegido, al menos durante 1 año sin fallar?".
Si la respuesta es “No” y el proyecto me interesa de verdad, insisto con algo tipo: "Vale, ¿cómo podría hacer para mantenerme durante ese año haciéndolo?".
Si no me atrae lo suficiente, descarto.
Y si la respuesta es "Sí que podría", normalmente tardo días, y a veces horas, en hacerlo.
Ahí entra, un poco de rebote, el segundo "valor newslettero" de los que te hablo:
La Improvisación.
Admiro mucho, de verdad, a los creadores y emprendedores que lo tienen todo bien atado, calculado, proyectado y presupuestado antes de lanzar. Me vienen un par de nombres a la cabeza, pero no quiero ponerlos aquí.
Aprecio esta forma de afrontar la creación de un negocio (la de planificar al detalle, digo), pero sé mejor que nadie que no es la mía. No voy a ponerme etiquetas, y tampoco me siento más especial que lo que se pueda sentir cualquier persona con respecto a los demás, pero sí que sé algo sobre mí mismo:
O encuentro la manera de entretenerme y de sentir "eso", o lo dejo.
Con "eso" me refiero justamente a "eso".
Si estás emprendiendo o creando algo propio ya sabes a qué me refiero.
Y he descubierto que mi "eso" se esfuma cuando paso demasiado tiempo entre planos en lugar de dedicarlo a levantar el puente. Así que en cuanto tengo una guía sencilla (que me marco yo mismo), y como confío en mi Constancia, me lanzo a Improvisar a ver qué sale.
Me viene a la cabeza que tanto lo de la Constancia como lo de la Improvisación tiene que ver con cómo me veo a mí mismo. O, al menos, con lo que he visto que he producido en el pasado.
Pero lo interesante llega cuando me pongo a pensar en el tema de la Esperanza.
Por mucho que confíe en mi Constancia y en mi capacidad de Improvisación (que puede verse también como Flexibilidad), ni lo uno, ni lo otro, ni la suma de ambas cosas, me ayudan a ganar certidumbre sobre el resultado de lo que me planteo lograr.
Mejor explicado:
No me hacen pensar que lo vaya a conseguir.
La Constancia solo me hace creer que no voy a dejarlo.
La Improvisación que, durante el proceso de no dejarlo, voy a probar diferentes ideas para facilitarme seguir adelante.
La Esperanza juega en otra categoría porque no sale de mí, sino que yo la recibo.
Puede que ya veas hacia donde estoy yendo.
Yo cultivo mi Constancia. Yo elijo Improvisar cuando otros planean. Pero la Esperanza se me entrega sin que yo haga nada más que aceptarla. Para mí, la Esperanza es saber que, poniendo yo lo que pueda de mi parte, hay otra "parte" que pone la suya.
No como un intercambio, porque “ponerla” es su propia naturaleza.
Veo a la Esperanza como esa certeza que siempre está ahí para quien quiera sentirla.
Es lo que te hace saber que, al final, las cosas terminan saliendo.
En 2021, dejé el mejor empleo que alguien con mi historia, aspiraciones y estudios podría tener, por escuchar la Esperanza que me decía que, si me atrevía y aunque fracasara, todo saldría bien.
Viajé a Tailandia por eso.
Volví de allá por eso.
Y ahora puedo decir que, cerca de 5 años después de decidirme a emprender, sigo emprendiendo por justamente lo mismo.
"¿Quién está detrás de esa Esperanza que uno no produce, sino que recibe?" es una pregunta que debe responderse uno mismo. Eso si te resuena lo que estoy diciendo, claro; porque también podrías pensar que es otra de mis fumadas.
Como lo de los asuntos de mis correos.
Digamos que en esta receta dos ingredientes los pones tú, y el que falta te lo pone Otro.
Puedes seguir instrucciones diferentes y te podrán salir platos buenísimos, pero el mío se cocina como te cuento.
Constancia, Improvisación y Esperanza.
Aprender a no dejarlo, aprender a ser flexible y aprender a confiar.
Y el resto, que no es poco tampoco, va saliendo solo.
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PD: Para más ideas valiosas sobre cómo crear tu propio negocio en Substack y poder vivir de él...
Mientras entre truco y truco te meto algún rollo meapilas como el que acabas de leer...
Aquí tienes la lista de espera para entrar en Substack Mafia:
https://www.crecerensubstack.com/entrar
Larga Vida a la Mafia


Gracias por tus referencias rápidas de posibles distractores en el camino de monetizar nuestra substack, muy valiosas.
La gente se cree que crecer en substack es solo subir el número de suscriptores…
Pobrecitos jajaj